El senador colombiano Duvalier Sánchez Arango ha manifestado su preocupación ante lo que considera una obstrucción por parte del gobierno de Cali hacia las actividades del equipo de rescate mexicano conocido como Los Topos Azteca. Este grupo llegó a Colombia para brindar asistencia tras el devastador terremoto de magnitud 7.4 que tuvo lugar el pasado 10 de agosto, un evento trágico que dejó un saldo de 281 fallecidos y más de tres mil heridos.
Sánchez Arango, a través de un video publicado en sus redes sociales, indicó que las autoridades locales han establecido requisitos burocráticos que dificultan la intervención de los rescatistas. “Se van a ir, no quieren dejar trabajar a los Topos”, expresó el senador, enfatizando la urgencia de la situación para aquellos que necesitan ayuda inmediata.
Según las declaraciones del legislador, el gobierno de Cali ha solicitado a Héctor Méndez, conocido como “El Topo Mayor”, la presentación de diversos documentos y pólizas de seguridad antes de permitir el acceso a las áreas afectadas por el sismo. Esta exigencia ha generado descontento entre los rescatistas, quienes se ven atrapados en una maraña de trámites que consideran innecesarios en momentos críticos como el actual.
En una entrevista concedida a medios colombianos, Méndez mostró su frustración ante la burocracia que enfrenta su equipo. “Son un montón de jerarquías para poder actuar”, comentó, aludiendo a los obstáculos que se presentan cuando la rapidez es esencial para salvar vidas. La situación ha desatado un clamor por parte de la sociedad, que critica la respuesta del gobierno encabezado por Abelardo de la Espriella, al no aceptar la ayuda de brigadas de rescate como Los Topos Azteca y otros grupos internacionales.
David Tamayo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Rescates (UNGRD) de Colombia, defendió la postura del gobierno, argumentando que solo se aceptará apoyo de países cuyos equipos de búsqueda estén reconocidos por el Insarag, el grupo asesor de operaciones de rescate de la ONU. Los Topos Azteca, que previamente habían estado activos en la ayuda tras el ‘doblete sísmico’ en La Guaira, Venezuela, se vieron obligados a modificar su rumbo y dirigirse a Colombia con la esperanza de ayudar a los sobrevivientes, pero ahora enfrentan un escenario de limitaciones burocráticas y políticas que complican su labor humanitaria.





