Brigadistas de Cancún retornan tras exitosa misión humanitaria en Venezuela con el grupo USAR

By: Protagonista

Tras una intensa jornada de labor humanitaria en Venezuela, los 10 rescatistas y el binomio canino de la Brigada de Búsqueda y Rescate Internacional Cancún (BRIC) ya se encuentran de regreso en casa, luego de culminar exitosamente su despliegue en la devastada zona de La Guaira, donde los estragos del reciente sismo dejaron una huella imborrable en la comunidad local. El equipo, especializado en operaciones de búsqueda y rescate urbano, retornó para iniciar su proceso de desmovilización y evaluación, tras haber arriesgado sus vidas en labores de rescate dentro de más de veinte hoteles colapsados. Durante su estancia, los brigadistas enfrentaron condiciones sumamente adversas, con estructuras desplomadas y un entorno marcado por la incertidumbre, demostrando una vez más el compromiso y la preparación de los rescatistas mexicanos en situaciones de emergencia internacional.

El contingente, perteneciente al grupo USAR (Urban Search and Rescue), partió rumbo a Venezuela el pasado 27 de junio, convocados por la emergencia en una región caracterizada por su alta infraestructura turística. La Guaira, conocida por albergar gran cantidad de complejos hoteleros y ser uno de los pulmones turísticos del país, fue el epicentro de la intervención, lo que añadió un grado extra de dificultad debido al tipo de edificaciones afectadas. La logística de despliegue incluyó una estrecha coordinación con autoridades locales, así como la adaptación a normativas y protocolos internacionales, elementos esenciales para garantizar la seguridad tanto de los rescatistas como de las posibles víctimas atrapadas entre los escombros.

Uno de los principales retos que enfrentaron los miembros de la BRIC fue operar en estructuras catalogadas como tipo “sándwich”, donde losas de concreto yacían apiladas unas sobre otras, sepultando niveles completos bajo toneladas de escombros. Estas condiciones obligaron al equipo a extremar precauciones y a emplear técnicas avanzadas de búsqueda y rescate, limitando el tiempo de exposición en zonas de alto riesgo y priorizando la seguridad en cada intervención. La presencia de un ingeniero estructuralista de la organización japonesa Miyamoto fue fundamental, pues cada ingreso fue precedido por una evaluación detallada, minimizando así la probabilidad de nuevos colapsos durante las labores de rescate.

Para optimizar la localización de personas atrapadas, la brigada implementó dos métodos principales: el “venteo” con binomios caninos, técnica que permite detectar partículas humanas en el aire, y la “Técnica 360” de llamado y escucha, que exige un silencio absoluto para captar sonidos mínimos mediante equipos especializados. Un papel crucial en esta misión lo desempeñó “Munek”, un perro Border Collie de ocho años, cuyo nombre en maya significa “estrella naciente”. Munek, bajo el adiestramiento de su manejador Jan Uribe y certificado por la International Search and Rescue Dog Organization (IRO), representa el estándar mundial en perros de búsqueda, y tras su regreso será sometido a rigurosos exámenes para descartar daños físicos o la presencia de metales en su organismo tras la exposición en zonas colapsadas.

La dimensión humana de la misión también fue palpable entre los familiares de los rescatistas, quienes vivieron momentos de angustia y esperanza. Alejandra Ochoa, hija del fundador y coordinador de la BRIC, Enrique Ochoa, y familiar de la rescatista Jessica Ochoa, compartió el orgullo y temor constante que supone tener a seres queridos en primera línea de una emergencia internacional. “Se siente un gran orgullo, pero también un temor constante por la seguridad de la familia debido a las réplicas del sismo; sin embargo, esto se trae en la sangre, ya que mi madre es paramédico y mi padre es un rescatista con 15 años de trayectoria”, expresó, reflejando el espíritu de solidaridad y vocación que caracteriza a los rescatistas mexicanos en su labor humanitaria más allá de las fronteras nacionales.