Este lunes 10 de agosto, un fuerte sismo de magnitud 7.4 golpeó Colombia, generando una considerable alarma y causando daños significativos en varias regiones del país. El terremoto se produjo a las 7:34 hora local, con su epicentro localizado en San José del Palmar, un municipio en el departamento de Chocó, según información del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Este evento sísmico tuvo repercusiones que se extendieron más allá del lugar del epicentro, afectando notablemente a ciudades como Cali y Pereira.
Nubia Córdoba, la gobernadora del departamento de Chocó, reportó que la capital del mismo sufrió daños serios en diversos edificios y confirmó que había heridos, aunque no se proporcionaron cifras específicas. El sismo fue percibido con gran intensidad en Manizales y otras localidades, llegando incluso a ser detectado en países vecinos como Ecuador y Panamá. En estos lugares, se llevó a cabo la evacuación de edificios y oficinas gubernamentales como medida de precaución.
Abelardo de la Espriella, quien asumió la presidencia el 7 de agosto, anunció su desplazamiento inmediato a la zona afectada para coordinar la respuesta del Gobierno. A través de su cuenta en X, informó sobre la activación de un Puesto de Mando Unificado para gestionar la atención a los afectados y asegurar que el Estado estuviera presente en la ayuda a los damnificados. En paralelo, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ofreció el apoyo de su país, expresando su disposición para colaborar con el Gobierno colombiano.
En Pereira, capital del departamento de Risaralda, los daños fueron alarmantes; se reportó el colapso de varios edificios y se evidenciaron problemas serios en la infraestructura del aeropuerto internacional Matecaña, donde parte del techo se desprendió en una zona con personas. En Cali, el alcalde Alejandro Eder informó sobre al menos 19 estructuras colapsadas y la posibilidad de personas atrapadas en los escombros, lo que llevó a solicitar ayuda a equipos de rescate. Por su parte, Medellín y Bogotá también sintieron el impacto del sismo, aunque el alcalde de Medellín indicó que no había heridos en su área inicialmente.
Este terremoto se produce en un contexto de preocupación por la reciente catástrofe sísmica en Venezuela, donde dos movimientos telúricos en junio dejaron más de 6 mil muertos. En Colombia, residentes de Bogotá, al sentir el temblor, evacuaron rápidamente sus hogares, mientras que en Manizales se reportaron daños en fachadas de edificios y en una torre de catedral. El sismo también fue sentido en Panamá y Ecuador, aunque sin reportes de daños significativos en estos últimos países. La magnitud y el alcance de este evento sísmico han dejado a Colombia en estado de alerta, con esfuerzos continuos por evaluar y gestionar los daños causados.





