Con el objetivo de fomentar el uso responsable del recurso hídrico desde la infancia, se ha puesto en marcha el programa educativo «Aguakan va a tu escuela» en diversos planteles de nivel básico en la entidad. Esta iniciativa busca sensibilizar a los estudiantes sobre el ciclo urbano del agua y la importancia de la preservación del acuífero, integrando dinámicas pedagógicas que transforman a los menores en promotores ambientales dentro de sus hogares y comunidades.
El programa consiste en visitas programadas donde especialistas en gestión ambiental imparten pláticas y talleres interactivos adaptados a las diferentes etapas de desarrollo de los alumnos. La relevancia de estas jornadas radica en la vulnerabilidad del sistema de aguas en la península de Yucatán, donde la filtración de contaminantes y el desperdicio representan retos críticos para la sostenibilidad a largo plazo del estado, especialmente ante el crecimiento poblacional acelerado.
Durante las sesiones, los estudiantes aprenden de manera práctica sobre los procesos de extracción, potabilización, distribución y, de manera fundamental, el tratamiento de las aguas residuales. Al visibilizar el complejo proceso técnico que permite la llegada del servicio a los domicilios, se busca que los menores desarrollen un sentido de valorización y respeto por la infraestructura hidráulica y los ecosistemas locales, como los cenotes y ríos subterráneos.
Históricamente, la educación ambiental en la región ha sido un pilar para mitigar el impacto humano sobre el entorno natural. Según los coordinadores del proyecto, la respuesta de las instituciones educativas ha sido favorable, permitiendo que el mensaje de ahorro y cuidado del agua se convierta en parte del aprendizaje cotidiano. Además de la teoría, se instruye a los participantes en la detección de fugas domésticas y en la adopción de hábitos sencillos que reducen drásticamente el consumo diario.
El programa también contempla la entrega de material didáctico y el seguimiento en las escuelas participantes para medir el cambio de percepción entre la comunidad estudiantil. Al involucrar a docentes y directivos, la estrategia pretende crear una red de vigilancia y conciencia ambiental que trascienda las aulas. Con estas acciones, se busca garantizar que las futuras generaciones posean los conocimientos necesarios para gestionar de forma eficiente los recursos naturales en un entorno de alta demanda turística y urbana.





